La bruja Yagá y Buho-Bú
Inspirado en un cuento popular ruso.
Los relatos folklóricos rusos fueron recogidos por Alexandr Nikoláievich Afanasiev en una obra de ocho tomos publicada entre 1855 y 1863.
La familia la componían tres hermanos. Al mayor lo llamaban Carnero, al segundo Chivo y al pequeño Buho-Bú. Una vez fueron al bosque donde un abuelo suyo trabajaba de guarda.
Los hermanos dejaron al menor a cargo del abuelo y se fueron de caza. Al poco rato Buho-Bú empezó a fastidiarse porque el abuelo era viejo y poco ocurrente, y decidió escabullirse en el huerto para robar algunas manzanas.
De pronto apareció la bruja Yagá-Burá, se acercó al árbol y le dijo:
- Hola Buho-Bú. ¿Por qué has trepado allá arriba?
- Porque quiero arrancar una manzana.
- Toma una de las mías, hijito.
- Está podrida.
- Toma esta otra.
- Tiene gusanos.
- No seas caprichoso Buho-Bú. Toma esta otra manzana.
Él adelantó una mano y…
"Zas!", la bruja tiró de él y se lo llevó a toda velocidad por los montes, por los valles, por los bosques oscuros.
Lo metió en su casa, lo lavó, lo arregló bien y lo guardó en la despensa.
A la mañana siguiente, antes de marcharse de caza al bosque, la bruja mandó a su hija:
- Hijita mía, calienta el horno y ásame a Buho-Bú para la cena.
La hija preparó todo, y cuando se disponía a cocinar a Buho-Bú, él rápidamente la metió en el horno y lo cerró bien. No habrían pasado más de dos horas, cuando Buho-Bú notó que olía a carne asada. Abrió el horno, sacó a la hija de la bruja, la untó de mantequilla y la guardó en la despensa.
Al atardecer regresó la bruja Yagá-Burá. Fue en seguida a la despensa y sacó el asado. Cuando se lo comió todo, recogió los huesos, los extendió en el suelo y empezó a revolcarse encima, mientras llamaba:
- ¡Hijita mía! Ven a revolcarte conmigo sobre los huesos de Buho-Bú.
Entonces Buho-Bú gritó desde su escondite:
- Revuélcate, revuélcate bien, que son los huesos de tu hija.
- ¿Pero eres tú, bandolero? ¡Pues ahora verás!
Rechinó los dientes y lo persiguió por toda la casa hasta llegar al tejado.
Desde allí Buho-Bú vio una bandada de gansos y les gritó:
- Ayudadme gansitos que la bruja Yagá-Burá me persigue para matarme y comerme.
Entonces los gansos lo alzaron y lo llevaron bien alto volando hasta su hogar.
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